Evidencia

Intervenciones microambientales basadas en la arquitectura de la elección


Área: Prevención y reducción de riesgos
Ámbito: Universal
Entorno: Comunitario
Nivel de evidencia: Alta evidencia
Nivel de eficacia: BAJA MEDIA
Campo de actuación: Alcohol, Tabaco
Destinatario Infancia - Adolescencia - Juventud - Población adulta
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Fecha de consulta: 14/06/2024
Descripción de la estrategia

Las intervenciones microambientales basadas en la Arquitectura de la Elección se fundamentan en el hecho de que gran parte de nuestras conductas se realizan mediante procesos automáticos, no plenamente conscientes, en el sentido expuesto por Kahneman (2012), como decía W. James, «Desde que nos levantamos por la mañana, hasta que nos acostamos por la noche, el noventa y nueve por ciento, o, posiblemente, el novecientos noventa y nueve por mil de nuestra actividad es puramente automática y habitual.» (citado en Marteau, Hollands, & Fletcher, 2012) Pero los procesos automáticos y los procesos conscientes no se dan normalmente por separado, de hecho, se solapan e interactúan entre sí, idealmente complementándose, pero, en muchos tipos de conductas, compitiendo entre los dos (Marteau et al., 2012). Y esto último es lo que ocurre generalmente en las conductas relacionadas con la salud.

Esta distinción entre los dos tipos de procesos enlaza con el concepto de hábito, «un proceso mediante el cual un estímulo genera automáticamente un impulso hacia la acción, basado en las asociaciones de estímulo-respuesta aprendidas» (Gardner, 2015), que caracteriza a un tipo concreto de respuesta automática que se desencadena a partir de señales (o estímulos) ambientales. Por tanto, determinadas señales pueden elicitar conductas poco saludables, pero también, pueden promover la ejecución de conductas saludables.

Dentro de este marco, se plantean intervenciones que suelen requerir poco compromiso consciente por parte del individuo para realizar sus efectos previstos, principalmente trabajando a través de procesos psicológicos automáticos o no conscientes (Hollands, Marteau, & Fletcher, 2016; Hollands et al., 2013). Este tipo de intervenciones se fundamentan en lo que se ha dado en llamar Arquitectura de la Decisión (Thaler & Sunstein, 2008) y son de especial interés aquellas que no requieren ser proporcionadas de forma individual, orientación o instrucción por parte de quienes intervienen, ya que tienen el mayor potencial de ser fácilmente escalables a la población. Las intervenciones que cumplen estos criterios suelen comprender cambios en las características de los entornos físicos y sociales que nos rodean y dan forma a nuestro comportamiento. Tales intervenciones pueden clasificarse, grosso modo, como aquellas que alteran (i) las propiedades o (ii) la colocación de estímulos externos. Estas intervenciones no necesitan que se entiendan complejas instrucciones para conseguir una respuesta conductual. Además, al ser independientes de las capacidades de lectura, numérica, o de autocontrol, pueden ser particularmente efectivas para la población más desfavorecida socialmente. Por ejemplo, cambiar el tamaño de platos, cuencos o vasos, o colocar alimentos saludables más cerca de los clientes en una cafetería, puede influir en las cantidades y tipos de alimentos seleccionados y consumidos. Del mismo modo, aumentar el tiempo necesario para que las puertas del ascensor se cierren puede aumentar la probabilidad de que las personas usen las escaleras (Hollands et al., 2017, 2016).

Estas intervenciones, se centran en entornos a pequeña escala, en los que las personas pueden reunirse para fines específicos y en los que pueden adquirir o consumir alimentos, alcohol, tabaco o estar físicamente activas (restaurantes, lugares de trabajo, casas y comercios), en lo que los autores llaman “microambientes” (Hollands et al., 2016).

Resumen de la eficacia

Hay relativamente poca evidencia sobre este tipo de intervenciones. Una revisión Cochrane (Hollands et al., 2015) sobre este tipo de intervenciones para reducir las cantidades tomadas o consumidas respecto de la comida, el alcohol y tabaco, cambiando la forma de presentación (tamaños más o menos grandes o formas distintas) no encontró ningún estudio elegible con respecto al consumo de alcohol y con respecto al tabaco (3 estudios) encontraron efectos bajos en relación con poner cigarrillos más cortos y fumar menor cantidad de tabaco.

Con posterioridad a esta revisión encontramos tres estudios relacionados con el consumo de alcohol. En el de Troy et al. (2017), estudio controlado aleatorizado, se analizó la influencia de la información sobre el volumen de bebida contenida en el vaso (vaso con marcas de volumen impresas en el cristal) en la velocidad a la que se bebía la consumición, concluyendo que se tomaban la bebida más lentamente con el vaso con información volumétrica.

En el estudio en ambiente experimental de laboratorio (controlado aleatorizado) de Langfield, Pechey, Pilling, & Marteau (2018), el objetivo fue comprobar si las diferentes formas de los vasos tenían influencia en la velocidad y cantidad de bebida consumida. De las tres formas de vaso, (i) ancho por abajo y estrecho arriba, (ii) recto y (iii) ancho por arriba y estrecho por abajo. Los resultados indicaron que se bebía más rápido en los vasos con forma en pendiente (i y iii) con respecto al vaso recto. Los tragos dados en los vasos con estas formas eran también más largos.

Perman-Howe, Davies, & Foxcroft (2018) ha realizado un estudio piloto para probar si servir bebida con menor graduación, cuando esto es posible (p. ej. cerveza servida de grifo, donde no hay información fácilmente visible sobre su graduación, de marcas con menor graduación), en establecimientos con licencia, puede influir en que se consuma menor cantidad de alcohol. Tratándose de un piloto, el estudio explora las posibilidades de realizar un Estudio Controlado Aleatorizado, pero no ofrece respuesta a la pregunta de investigación.

Ideas clave

Las intervenciones microambientales basadas en la Arquitectura de la Elección presentan un planteamiento prometedor. Sin embargo, la evidencia disponible sobre su eficacia es todavía baja. Los escasos estudios a los que hemos tenido acceso son de alta calidad (revisión Cochrane y al menos dos estudios controlados aleatorizados publicados en revistas indexadas en JRC). Por esto el grado de evidencia es alto y los resultados entre bajos y medios.

Referencias

Gardner, B. (2015). A review and analysis of the use of ‘habit’ in understanding, predicting and influencing health-related behaviour. Health Psychology Review, 9(3), 277-295. https://doi.org/10.1080/17437199.2013.876238

Hollands, G. J., Bignardi, G., Johnston, M., Kelly, M. P., Ogilvie, D., Petticrew, M., … Marteau, T. M. (2017). The TIPPME intervention typology for changing environments to change behaviour. Nature Human Behaviour, 1(8), 0140. https://doi.org/10.1038/s41562-017-0140

Hollands, G. J., Marteau, T. M., & Fletcher, P. C. (2016). Non-conscious processes in changing health-related behaviour: a conceptual analysis and framework. Health Psychology Review, 10(4), 381-394. https://doi.org/10.1080/17437199.2015.1138093

Hollands, G. J., Shemilt, I., Marteau, T. M., Jebb, S. A., Kelly, M. P., Nakamura, R., … Ogilvie, D. (2013). Altering micro-environments to change population health behaviour: towards an evidence base for choice architecture interventions. BMC Public Health, 13(1), 1218. https://doi.org/10.1186/1471-2458-13-1218

Hollands, G. J., Shemilt, I., Marteau, T. M., Jebb, S. A., Lewis, H. B., Wei, Y., … Ogilvie, D. (2015). Portion, package or tableware size for changing selection and consumption of food, alcohol and tobacco. Cochrane Database of Systematic Reviews, (9). https://doi.org/10.1002/14651858.CD011045.pub2

Kahneman, D. (2012). Pensar rápido, pensar despacio. Barcelona: Debate.

Langfield, T., Pechey, R., Pilling, M., & Marteau, T. M. (2018). Impact of glass shape on time taken to drink a soft drink: A laboratory-based experiment. PLOS ONE, 13(8), e0202793. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0202793

Marteau, T. M., Hollands, G. J., & Fletcher, P. C. (2012, septiembre 21). Changing human behavior to prevent disease: The importance of targeting automatic processes. Science. https://doi.org/10.1126/science.1226918

Perman-Howe, P. R., Davies, E. L., & Foxcroft, D. R. (2018). The effect of alcohol strength on alcohol consumption: a randomised controlled cross-over pilot trial. Pilot and Feasibility Studies, 4(1), 138. https://doi.org/10.1186/s40814-018-0328-y

Thaler, R. H., & Sunstein, C. R. (2008). Nudge: Improving decisions about health, wealth, and happiness. New Haven, CT, US: Yale University Press.

Troy, D. M., Attwood, A. S., Maynard, O. M., Scott-Samuel, N. E., Hickman, M., Marteau, T. M., & Munafò, M. R. (2017). Effect of glass markings on drinking rate in social alcohol drinkers. European journal of public health, 27(2), 352-356. https://doi.org/10.1093/eurpub/ckw142

Leyenda
Evidencia
El nivel de evidencia indica la calidad de las investigaciones que informan sobre la eficacia de la técnica.
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Eficacia
La eficacia de la técnica se representa con un código de cuatro colores:
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